El peligro de los xenoestrógenos
Los xenoestrógenos son unos compuestos químicos nuevos, es decir que no existen en la naturaleza sino que han sido desarrollados por el hombre. Los encontramos en multitud de productos, ya que vienen siendo usados por compañías industriales, de agricultura y químicas desde hace más de 70 años. Los xenoestrógenos suelen ser derivados del petróleo. Entran en nuestro organismo cuando comemos vegetales que han sido rociados con ellos, cuando usamos productos químicos o bien a través del consumo de animales alimentados con granos rociados con pesticidas.

Estos químicos tienen la estructura molecular muy parecida a los estrógenos (que son hormonas producidas naturalmente) y pueden cumplir diferentes funciones: unirse a los receptores hormonales de las células obstruyendo la respuesta hormonal natural, bloquear los receptores hormonales, y destruir los mensajes hormonales. Como son hormonas sintéticas no son eliminadas por el organismo con la misma facilidad que las naturales. El resultado, en todos los casos, es, por un lado, exceso de estrógenos y, por contrapartida, una deficiencia de progesterona. Por ello pueden provocar numerosos trastornos como: síndrome premenstrual, retención de líquidos, irritabilidad, endometriosis y adenomiosis, disminución en la cantidad y calidad del esperma… Se está estudiando el efecto potencial de los xenoestrógenos en la aparición del cáncer, sobretodo en relación al cáncer de mama y de útero.

Se pueden encontrar xenoestrógenos en productos como protectores solares (hidroxianisol butilado), conservantes alimentarios, plásticos (los que contengan ftalatos), insecticidas (atrazina, DDT, metoxiclor…) y en todo tipo de cosméticos, champúes, geles… que contengan parabenos. El tema de los parabenos es especialmente preocupante pues se encuentran en la mayoría de productos de cosmética: mirad las composiciones y seguro que veréis palabras acabadas en “…paraben”. No hay que fiarse, puesto que muchas empresas que comercializan productos “ecológicos” o “naturales” incluyen parabenos en sus formulaciones.

Los parabenos ¿son un peligro?
Los parabenos, o parabenes, son un grupo de productos químicos utilizados como conservantes en la industria cosmética y farmacéutica, y en la preservación de alimentos (conservas, productos precocinados, bollería, salsas, refrescos… por ejemplo el éster de heptilo se utiliza en la cerveza). Se usan por sus propiedades bactericidas y fungicidas.

La mayor parte de los parabenos utilizados son artificiales, y derivan del petróleo. En la naturaleza también se pueden encontrar; así, el metilparabeno se halla en los arándanos, en los cuáles cumple una función predominantemente fungicida. No pasa nada si ingerimos arándanos, por supuesto, porque el parabeno que contiene es de origen natural y será bien metabolizado, con lo cual no actuará como xenoestrógeno.

Encontramos parabenos sintéticos en todas partes: basta ir a un supermercado y fijarse en la composición de los productos de cosmética: cremas hidratantes, antiarrugas, lociones tónicas, leches y toallitas desmaquilladoras… Los parabenos no entienden de marcas ni de precios, los podemos encontrar tanto en marcas blancas como en carísimas cremas de belleza de más de 100 euros. Comprobadlo. Incluso algunas marcas que se precian de elaborar sus productos a base de plantas e ingredientes naturales, usan los parabenos en sus formulaciones, lo cual es especialmente grave, pues son marcas que se venden como “ecológicas”, de “cosmética natural”, “cosmética vegetal”… insisto: mirad las composiciones.

Numerosas voces se han alzado en contra y a favor de los parabenos. Por un lado, la bióloga molecular Philippa Darbre, de la Universidad de Reading, afirma que el tipo de ésteres de parabenos encontrado en los tumores de mama indica que proceden de su aplicación a través de la piel, por el uso de desodorantes, cremas o sprays en la axila. El Doctor David Servan Schreiber, en su libro “Anti-cáncer: una nueva forma de vida”, nos dice que hay que evitar a toda costa los productos que contienen parabenos.

Sin embargo, otras voces, como la del Doctor Ricardo Cubedo, oncólogo de la Clínica Universitaria Puerta de Hierro de Madrid, apuestan por la seguridad de los parabenos, tildando de alarmistas las opiniones que les son contrarias. Las industrias química y farmacéutica indican que no son perjudiciales para el organismo: por ejemplo, dicen que los que contienen los alimentos se absorben rápidamente en el intestino, eliminándose también rápidamente por la orina, sin que se acumulen en el cuerpo. Sí que reconocen que puede producirse alguna reacción adversa poco importante como enrojecimiento o inflamación de la piel; incluso dermatitis graves.

Juzgad vosotros mism@s