Seguramente hay pocas dolencias tan comunes como los dolores de espalda y las lumbalgias. Todos los hemos sufrido alguna vez, y los casos aumentan cada día más debido al estilo de vida sedentario que llevamos. Este dolor, cuando es crónico, provoca una reducción en la calidad de vida, ya que el paciente se ve obligado a tomar analgésicos y calmantes para mitigar el dolor o ve muy limitada su movilidad y su funcionalidad a lo largo del día, sobre todo cuando el dolor tiene su origen en una hernia discal.

Hasta hace poco, el único tratamiento para terminar definitivamente con las hernias discales, era la cirugía. Actualmente, sin embargo, muchos de estos dolores se pueden solucionar a la discolisis con ozono, una terapia basada en el ozono que puede ayudar a reducir el dolor que sienten los pacientes e incluso a hacerlo desaparecer.

Los resultados de esta terapia son parecidos a los de la cirugía, con un porcentaje de éxito de entre el 70 y el 80% entre los pacientes tratados. La ventaja de la discolisis es que se trata de un tratamiento ambulatorio que se realiza con anestesia local y que no provoca prácticamente ningún dolor en el paciente.

El tratamiento comienza con inyecciones de ozono en los músculos paravertebrales. El siguiente paso es inyectar ozono dentro del disco intervertebral, lo que se hace bajo sedación y anestesia local, y finalmente se complementa con nuevas inyecciones en los músculos paravertebrales.

Las inyecciones de ozono actúan reduciendo el tamaño de la hernia discal y mejorando la cicatrización del anillo fibroso. De esta manera se evitan los riesgos y posibles complicaciones de la cirugía. No tiene efectos secundarios y además no existe riesgo de infección, ya que el ozono también tiene un gran poder antiséptico, con lo que, además de tratar la zona, la desinfecta.