Tratar la acrofobia
Según los expertos la acrofobia puede ser hereditaria. Este problema, además de hereditario puede producirse después de alguna experiencia traumática. Este trauma puede producir una percepción muy negativa y atemorizante sobre las alturas. Cuando se habla de alguna fobia, siempre se asocia al miedo pero en realidad la fobia es un caso extremo de miedo. La incapacidad para mantener el equilibrio puede ser otro de los motivos por el que algunas personas sufran la acrofobia.

Esta incapacidad suele llevar a la persona a estar en un estado constante de alerta con el fin de evitar accidentes innecesarios, lo que le convertirá en alguien más nervioso de lo normal. La mayoría de los expertos creen que la gente vive con este tipo de miedos extremos durante toda su vida porque están demasiado asustados como para intentar superar estas fobias.

El incidente o incidentes que podrían haber causado este problema, pueden producir una percepción negativa pero nada complicada de superar. El problema es que la mente se niega a olvidar el incidente. La mayoría de las terapias implican una confrontación con el miedo. El paciente debe desbloquearse y superar las crisis de ansiedad para hacer frente a su problema.

Una vez que el paciente se enfrenta al miedo, la percepción sobre ese problema debe pasar a ser positiva. Esta nueva percepción, debe ser lo suficientemente fuerte como para “destronar” los arraigos negativos. El paciente pasará a ser más receptivo y comprenderá mejor las situaciones que se le muestren. Durante el proceso se debe preservar la tranquilidad del paciente y alejar su agitación.