Usos terapéuticos del cannabis
El debate sobre el uso del cannabis como medicina sigue siendo muy controvertido. Para los partidarios tiene una amplia gama de beneficios, mientras que para los detractores es una sustancia potencialmente peligrosa que puede dañar la salud. Hay pruebas científicas que explican que el cannabis puede ser útil para ser utilizado en el tratamiento de una amplia variedad de enfermedades.

El cannabis parece ser capaz de ayudar a reducir los efectos secundarios de la quimioterapia, tratamiento que se da a los pacientes con cáncer. Los medicamentos utilizados para luchar contra el cáncer se encuentran entre los más fuertes y más tóxicos que se utilizan en la medicina actual. Producen efectos secundarios muy desagradables, tales como vómitos y náuseas después de cada sesión. El cannabis es antiemético. Los antieméticos son sustancias que alivian las náuseas y permiten a los pacientes comer y vivir normalmente.

Según las pruebas realizadas a otros pacientes, el cannabis también parece beneficiar a los pacientes que sufren de esclerosis múltiple, deteniendo los espasmos musculares y reduciendo así los temblores. En los EE.UU., la Food and Drug Administration ha aprobado el uso oral de dronabinol, un derivado del cannabis, para que sea utilizado por las personas infectadas por el virus del sida. Hay pruebas de que el cannabis puede estimular el apetito de los pacientes con sida que debido a la enfermedad han perdido las ganas de comer.

La droga también puede ayudar en el tratamiento de los pacientes que sufren de glaucoma, una de las causas más comunes de ceguera, mediante la reducción de la presión de fluidos en el ojo. Sin embargo, los opositores al consumo de cannabis apuntan el hecho de que daña la capacidad de concentración. Hay otros efectos secundarios de la droga que son muy impredecibles, ya que el cannabis tiene más de 400 ingredientes activos de los que no se conocen todos los efectos secundarios.