Cómo detectar el estrabismo infantil
El estrabismo es una anomalía de la visión que afecta a los músculos encargados de controlar los movimientos oculares. Si nuestros músculos están bien coordinados, cuando el cerebro ordena a los ojos mirar en una dirección, ambos miran en la misma. En el estrabismo, sin embargo, es sólo un ojo, el denominado dominante, el que mira en la dirección deseada, mientras que el otro mira en otra dirección.

En el niño, si esta situación persiste, el ojo “vago” va perdiendo gradualmente capacidad de visión para así evitar ver doble. Sin embargo, debemos tener en cuenta que es normal que un recién nacido o un bebé hasta los seis meses bizquee hacia dentro sin que eso indique ninguna patología. Pasada esta edad, si el niño sigue torciendo los ojos hacia dentro, es necesario consultar a un oculista.

El modo más fiable de determinar si un niño presenta estrabismo es mirar de frente a los ojos del niño, mientras él dirige la mirada a los nuestros. De ese modo podremos observar si están alineados.

Si es necesario, podemos utilizar una linterna para comprobar de ese modo que están correctamente alineados, pero siempre teniendo mucho cuidado de no dañar los ojos del niños. Si no estamos seguros, lo mejor es acudir al pediatra.

Otros signos que nos pueden indicar la presencia de estrabismo en el niño son los siguientes:

– Si tuerce los ojos en determinados momentos o de forma permanente.

– Si se tapa o guiña un ojo cuando ve la televisión.

– Si gira la cabeza, inclinándola hacia la derecha o la izquierda, adoptando posturas forzadas cuando quiere
observar algún objeto o se acerca demasiado al libro o a la hoja cuando lee.

– Se acerca demasiado al texto cuando lee.

– Si observamos que no ve igual con un ojo que con otro.