La Tomografía Axial Computerizada (TAC)
Dentro de las pruebas de diagnóstico por imagen, una de las que más se utiliza en la actualidad es el TAC o tomografía axial computarizada. Esta técnica aúna por un lado el uso de los rayos X y por el otro el procesamiento de las imágenes así obtenidas por ordenador, como resultado de lo cual se obtienen imágenes tridimensionales muy precisas del interior del organismo (huesos, músculos y órganos), lo que convierte al TAC en una técnica de diagnóstico realmente precisa.

Para realizar un TAC, el paciente se tumba en una camilla y se le desliza dentro un tubo, que emite los rayos X que es el que gira alrededor del paciente, tomando así todas las imágenes necesarias del mismo. Es una prueba totalmente indolora y no produce claustrofobia en el sujeto, como ocurre en otras pruebas como la resonancia magnética.

A veces, para observar el funcionamiento de ciertos órganos, es necesario que el al paciente le sean inyectados uso de contrastes radiológicos intravenosos o que los ingiera de forma oral. Si el paciente es alérgico a alguno de estos preparados debe advertirlo a los técnicos antes de realizar la prueba.

La duración del proceso depende del órgano o la parte del cuerpo que se quiera estudiar específicamente y de si es necesario el uso de contrastes o no, ya que en estos casos puede ser necesario dejar pasar un periodo de tiempo, como una hora, desde que el paciente recibe el contraste hasta que se realice el TAC, pero el procedimiento no suele durar en total más de media hora.

Las mujeres embarazadas, siempre que sea posible, no se deben someter a un TAC hasta después del embarazo. Si no fuera posible, lo mejor es hacerlo después del primer trimestre de embarazo. En las mujeres en edad fértil y no embarazadas, lo mejor es realizar el estudio en los primeros días tras la menstruación.