¿Los diabéticos pueden ponerse implantes dentales?
La colocación de uno o varios implantes dentales no deja de ser una intervención quirúrgica. Es cierto que no suele resultar complicada, ya que se trata más bien de una operación rutinaria, pero también pueden presentarse complicaciones, por ejemplo en el caso de los pacientes diabéticos.

Sin embargo, padecer diabetes no tiene por qué ser un obstáculo insalvable. De hecho, no está contraindicada la colocación de implantes por el simple hecho de padecer esta enfermedad. En este post vamos a ver dónde está el riesgo de hacerlo, así como el modo de reducirlo.

¿Dónde está el riesgo?

Salvo que el especialista desaconseje la intervención en un caso concreto tras realizar las necesarias evaluaciones, llevarla a cabo implica un mayor riesgo que puede minimizarse de forma satisfactoria. Hasta el punto de no suponer una gran diferencia con respecto a un paciente sano.

¿Pero, dónde está el riesgo? Para contestar a esta pregunta hemos de aludir a la pobre respuesta inmunológica del paciente diabético, con lo que ello supone a nivel de sufrir infecciones y dificultar la cicatrización, así como en lo que respecta a los problemas de oseointegración de los implantes dentales.

La colocación de implantes dentales, por lo tanto, debe tener en cuenta estos posibles problemas, y preverlos significa, fundamentalmente, controlar la diabetes. En concreto, los pacientes con diabetes no tienen un mayor riesgo de fracaso.

La importancia del control metabólico

De no controlarse la diabetes, los pacientes verán aumentar de forma preocupante su riesgo de presentar una cicatrización retardada por una pobre respuesta inmune, así como alteraciones en la oseointegración, alterando la remodelación ósea.

Mientras que los pacientes controlados, por otra parte, normalmente no presentaban mayores alteraciones. Si bien se ha demostrado que una similar supervivencia de los implantes dentales en pacientes diabéticos compensados y pacientes sanos, es importante recordar que, en ciertas condiciones, la diabetes puede acortar su durabilidad.

De lo anterior se desprende que el éxito de un tratamiento con implantes dentales en pacientes diabéticos está supeditado, en buena medida, al control metabólico que tenga éste de su enfermedad.

Este control vendrá ya dado en pacientes que realicen revisiones regulares, sometidos a tratamientos a largo plazo, pues se trata de una enfermedad crónica. Pero no todos los diabéticos son “buenos pacientes”, es decir, el control de la enfermedad no debe presuponerse por el mero hecho de haberse diagnosticado.

Es más, es clave no perder de vista la posibilidad de que se trate de un diabético asintomático o sencillamente no diagnosticado. En este punto, será el especialista el que indague al respecto, remitiendo al paciente a un diabetólogo para su control o posible diagnóstico.

¿Los diabéticos pueden ponerse implantes dentales?
Si el paciente presenta síntomas de diabetes, debe ser diagnosticado y tratado por el especialista pertinente de forma previa a la realización del implante con el fin de preparar la operación y, en definitiva, reducir los riesgos.

Ponerse un implante es posible

Una vez controlada la diabetes, el tratamiento para la colocación del implante se realizará desde antes de la intervención para conseguir los mismos porcentajes de éxito que en pacientes sanos.

Las recomendaciones médicas variarán en función del tipo de diabetes, entre otros factores relacionados con las necesidades de cada paciente. De hecho, son muy distintas las consideraciones que se deben tener en cuenta antes y después de la colocación de los implantes.

Es decir, no solo para preparar y realizar la intervención, sino también después. Después del implante, por ejemplo, los pacientes de diabetes tipo 2 tienen más posibilidades de presentar complicaciones biológicas (periimplantitis), aunque no debe generalizarse.

Por lo tanto, la pregunta que nos hacíamos al inicio del post tiene una respuesta afirmativa, aunque para que el implante sea un éxito se necesita tomar las medidas adecuadas. Muchas de ellas son comunes a distintos pacientes diabéticos, pero maximizar las posibilidades de que todo salga bien implica un control de la enfermedad previo y un tratamiento personalizado.

Por último, al tratarse la diabetes de una enfermedad común en ocasiones difícil de reconocer, plantearnos la colocación de uno o varios implantes puede ser una oportunidad para plantearnos si realmente la tenemos. Entre otros factores que predisponen a padecerla están la obesidad, ser mayor de 65 años, ser hipertenso o tener los triglicéridos altos, así como parientes con diabetes o, por ejemplo, haber tenido abortos.