corazón

Alimentos beneficiosos para el corazón
Si queremos mantener nuestro corazón en buen estado, además de realizar como mínimo media hora al día de ejercicio, evitar fumar y mantenernos en nuestro peso, es necesario que prestemos atención a nuestra alimentación. Pero no se trata sólo de evitar tomar grasas saturadas u otro tipo de alimentos perjudiciales para él, sino de incluir en nuestra dieta o aumentar el consumo de aquellos alimentos que resulta especialmente beneficiosos para nuestro corazón.

– Aceite de oliva virgen: Nos aporta ácidos grasos insaturados que nos ayudan a reducir el colesterol malo y a proteger nuestro corazón. Sin embargo, dando su gran aporte calórico, no debemos excedernos en su consumo. Basta con utilizarlo de forma habitual en nuestras comidas y, siempre que sea posible, tomarlo en crudo.
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Causas del agrandamiento del corazón
Si bien hay muchos músculos importantes que componen el cuerpo humano, un músculo que funciona durante todo el día y, básicamente, es el que mueve al resto, es el corazón. Al igual que otros músculos, es susceptible de sufrir diferentes enfermedades. Un agrandamiento del corazón no es una enfermedad, sino una señal clave y grave de que existe una condición subyacente. Cualquier cambio en el corazón, pueden afectar a su funcionamiento e indirectamente, al trabajo que realiza en otras partes del cuerpo. A continuación te comentamos algunas causas por las que se produce el agrandamiento del corazón:

– Presión arterial alta
El corazón es un músculo grande, que bombea la sangre con fuerza. Como cualquier músculo, el exceso de ejercicio hace que se expanda y se contraiga, para llevar a cabo su tarea. Con la presión arterial alta, el corazón tiene que trabajar el doble para bombear la sangre por todo el cuerpo. Este aumento en la actividad y la fuerza, hace que los músculos internos del corazón sean más gruesos y más grandes.
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Alimentos beneficiosos para tu corazón
La salud cardiovascular nos preocupa a todos, ya que tener un corazón en buen estado nos asegura una buena calidad de vida y nos libra de sobresaltos y dolencias que pueden derivar en graves complicaciones. Para mantener nuestro corazón en buen estado deberemos controlar la hipertensión arterial y los niveles de colesterol. Esto podemos hacerlo bien con medicamentos o consumiendo alimentos que nos van a ayudar a conseguir una buena salud cardiovascular. Te presentamos algunos de ellos:

– Aceite de oliva: Este aceite nos aporta grasas monoinsaturadas, lo cual reduce los niveles de colesterol “malo” y disminuye el riesgo de desarrollar una cardiopatía.

– Ajo: Sirve para elevar el nivel de colesterol bueno, al tiempo que reduce el nivel de triglicéridos en sangre y sus propiedades antioxidantes nos ayudan a luchar contra el envejecimiento de nuestras células.
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Tres de cada diez trabajadores podría tener problemas de corazón
En el trabajo pasamos muchas horas sentados, comemos mal, tenemos estrés… Según la Seociedad Española de Cardiología (SEC) un 30% de los trabajadores tienen posibilidades de sufrir una enfermedad cardiovascular. Eso es debido a que las personas que entran dentro de este porcentaje padecen dos o tres factores de riesgo como la hipertensión, la obesidad, la diabetes, el colesterol, el tabaquismo o el sedentarismo.

Cada año se registran 23.000 bajas laborales por enfermedad cardiovascular y después de la lumbalgia y la depresión es la tercera causa de ausentismo laboral en España. La primera causa de muerte en el trabajo es un accidente laboral y la segunda una enfermedad cardiovascular. Son datos preocupantes ¿no? Teniendo en cuenta que estas estadísticas se podrían reducir con bueno hábitos la SEC, a través de la Fundación Española del Corazón (FEC) y en colaboración con la Sociedad Española de Medicina y Seguridad en el Trabajo (SEMST) han puesto en marcha una campaña para promover actividades saludables en el trabajo.

Según Leandro Plaza, presidente de la FEC, con esta campaña se pretende mejorar la salud de los trabajadores, pero también evitar el desembolso económico que estas bajas le suponen a las empresas (3.000 millones de euros a la Seguridad Social y 12.700 millones a las empresas en 2008). La empresa sale ganando y el trabajador también, ya que aprecia que la empresa se preocupe por su salud.

El programa reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular porque se centra en cinco grandes áreas con incidencia directa sobre la salud: la actividad física, la nutrición, la ayuda contra el tabaquismo, el control del estrés laboral y los factores de riesgo cardiovasculares (colesterol, hipertensión, obesidad, y diabetes). El desarrollo del programa, que ya se ha puesto en marcha en algunas compañías, se irá evaluando y puntuando por la FEC, con lo que la empresa, en función del resultado alcanzado y del análisis de sus datos, podrá ir sumando puntos hasta obtener los cinco corazones, la calificación más alta del programa.

Los beneficios de montar en bici
Montar en bicicleta es una actividad muy común los fines de semana, los parques se llenan de familias, parejas y solitarios que se entregan al pedaleo. Pero, ¿por qué no hacerlo también entre semana? Hay aficionados, pero menos. Sin embargo, según un estudio reciente de la Universidad de Harvard, utilizar la bicicleta en la vida diaria mejora mucho la salud. Coger la bici para ir al trabajo, a dar un paseo, al supermercado… puede ser una actividad muy buena. El truco de estas distancias es que psicológicamente no se conciben como un esfuerzo físico, sino como un fin para llegar a un sitio.

Los investigadores de Harvard han hecho un estudio durante dieciséis años sobre un cómputo de más de 18.000 mujeres y han llegado a la conclusión que las mujeres que utilizan la bicicleta de tres a cuatro horas a la semana tienen menos problemas de sobrepeso. Y es que la bici es buena para muchas cosas.

En primer lugar, montar en bicicleta es bueno para el corazón porque pedalear a un ritmo suave nos ayuda a reducir el colesterol malo. El ritmo cardíaco aumenta y la presión arterial disminuye, luego nuestro corazón nos lo agradecerá. Un ratito de bici al día también nos ayuda a mantener la espalda bajo tensión, lo que es beneficioso para estabilizar el tronco. Por otro lado, los movimientos regulares de las piernas fortalecen la zona lumbar y previenen la aparición de hernias discales. Además nos pondrá una abdominales estupendas.

Si sufres dolores en la rodilla y otras actividades como la carrera aumentan estos dolores, debes saber que con la bicicleta no te pasará, ya que el 75% del peso del cuerpo recae en el sillín. Aún así, evita pedaleos muy duros.

Ir al trabajo o al supermercado en bici, como vemos es muy beneficioso, con esfuerzos moderados como éste se refuerza el sistema inmunológico y además nos ayuda a estar más relajados y en forma lo que evitará posibles depresiones. A veces, en la ciudad es difícil compaginar esta actividad porque hay muchos coches, pero cada día hay más gente concienciada y en todas las grandes ciudades se demandan más carriles-bici.

Dolor de corazón
Según estudios realizados en las consultas de diversos cardiólogos, investigando las causas que motivan las primeras visitas de los pacientes, se demostró que 56 de cada 100 acuden por presentar algún tipo de dolor en la zona anterior del pecho, el cuello o el brazo izquierdo. De ellos, tan sólo 15 padecen realmente problemas cardíacos.

A la vista de estos resultados se pone de manifiesto la gran sensibilidad de la población ante cualquier tipo de dolor de estas características. Pero también revela la existencia de gran número de enfermedades que pueden producir un dolor de esta clase sin que el corazón sea el responsable directo. En muchas ocasiones, a pesar de realizar un amplio estudio médico, no se llega a descubrir la causa que produce el dolor, calificándose de dolor nervioso, reflejo o a la temida neurastenia.

El dolor somático, el que se produce en nuestras propias estructuras, tiene orígenes muy diversos. Se producen en la mayoría de las vísceras, en casi todos los tejidos, receptores específicos para el dolor (estructuras terminales de la célula nerviosa que captan y transmiten el dolor).

Cuanto más fino y delicado es un miembro, mayor es la sensibilidad para el dolor. En la mano, donde existen miles de terminales nerviosas por cada centímetro cuadrado de piel, se pueden distinguir con los ojos cerrados donde se ha producido el dolor. Sin embargo, en una pierna o en la espalda, es más difícil de precisar. Esto se debe a que en estas zonas existe un número menor de terminales nerviosas, e incluso, la región de la médula espinal y del cerebro donde confluyen es significativamente más pequeña.

Dolor de corazón
En el interior del organismo, en las vísceras como el corazón, hígado o páncreas, no existen terminales tan selectivas como en la piel. Los estímulos capaces de leer el dolor están casi limitados a la sensibilidad de las propias células. Así, el sufrimiento celular por falta de oxígeno, que impide a la célula metabolizar correctamente, se traduce en dolor. Una muestra de ello son la agujetas de los músculos y la falta de riego de un órgano. Los órganos internos están recubiertos por un tejido especial que preserva y delimita a la víscera del exterior: el pericardio que recubre el corazón, la pleura de los pulmones y el peritoneo en el intestino.

Por tanto, el dolor de corazón tiene dos orígenes bien diferenciados. El producido por las enfermedades que afectan al pericardio es un dolor sordo, opresivo y constante. Suele acompañarse de dificultad respiratoria, tanto durante el ejercicio como durante el reposo, haciéndose necesario el uso de varias almohadas durante la estancia en la cama. Las razones de la afección del pericardio pueden ser muy diversas, la mayoría producidas por otras enfermedades que dañan este tejido, si bien, las causas infecciosas también suelen ser frecuentes.

La otra gran causa de la producción de dolor en el corazón es la isquemia miocárdica, también conocida como cardiopatía isquémica. En ella, la afectación de los vasos coronarios supone un menor aporte de sangre y oxígeno a la célula muscular del corazón, lo que se traduce en dolor en el pecho. En el léxico médico recibe la denominación de angina de pecho y se define como un dolor agudo de segundos de duración, generalmente desencadenado por un esfuerzo. En algunos casos, puede producirse también en estado de reposo, lo que supone el grado más grave dentro de esta patología.

Durante un infarto de miocardio se produce la muerte de las células cardíacas por la isquemia demasiado mantenida y el dolor suele presentar otras características: no siempre es producido por un esfuerzo físico, es más duradero, con menor intensidad en algunos casos, pero se acompaña de una sensación de muerte, según relatan muchos pacientes.

Cuidar el corazón de forma natural
Una de las principales causas de mortalidad en España siguen siendo las enfermedades cardiovasculares, sobre todo, a partir de los 60 años de edad. Sin embargo, esta estadística podría reducirse, simplemente con un cambio de hábitos, especialmente en épocas de calor ya que a partir de los 30ºC de temperatura el riesgo de infarto se multiplica.

Seguir una actividad física regularmente, evitar el tabaco y la bebida además de llevar una dieta adecuada, son fundamentales para cuidar el corazón. Los suplementos nutricionales, además, resultan de gran ayuda si ya existe algún problema cardiovascular, siempre que el médico así lo prescriba.

Existen algunas sustancias protectoras que se encuentran de forma natural en ciertos alimentos. A continuación detallaremos las más importantes:

Betacaroteno. Según lo avalan algunos estudios, consumir 50mg de betacaroteno al día reduce a la mitad el riesgo de padecer infarto o apoplejía. Esta sustancia se halla en frutas y verduras de color naranja y rojo como pimiento rojo, melocotón, zanahoria, naranja, remolacha, etc.

Vitamina E. Se trata de un antioxidante que protege las células y reduce la oxidación producida por el colesterol. Ingerir 130mg diarios de esta vitamina reduce a un 34% las posibilidades de sufrir un paro cardíaco. Las fuentes naturales de esta vitamina se encuentran en las semillas de girasol, nueces, espinacas, soja, aceite de germen de trigo, el tomate y el brécol.

Cuidar el corazón de forma natural
L-carnitina. La función de este aminoácido es producir energía, a la vez que ayuda a reducir los triglicéridos. Consumirlo es de gran ayuda para el corazón, además de prevenir la angina de pecho. Tomar un suplemento diario de 1.500mg es la dosis recomendada y podemos encontrarla en la ternera y el cordero.

Taurina. Fortalece el músculo cardíaco, estabiliza el ritmo de los latidos y combate la hipertensión. Se encuentra en el pescado y el pollo, siendo recomendable ingerir del orden de 1.000 a 1.500mg diarios.

Coenzima Q10. Es indispensable para que las células produzcan energía, especialmente las cardíacas. Sin embargo, las personas afectadas por alguna enfermedad cardíaca que toman medicación para reducir el colesterol, pueden experimentar una reducción en los niveles de esta sustancia. Para compensar esta carencia, se recomienda un suplemento de 30 a 200mg al día. El atún, las espinacas, la col, las sardinas y el aceite de soja contienen gran cantidad de esta sustancia.

Resveratrol. Sustancia antioxidante que reduce el espesor de la sangre y se encuentra de forma natural en el vino. Así pues, el consumo moderado de vino tinto (2 vasos en hombres y 1 en mujeres, al día) reduce, de forma considerable, el riesgo de padecer enfermedades coronarias.

Las emociones afectan al corazón
La salud es el equilibro resultante de cuerpo y mente. Es por eso que para mantener una vida sana es imprescindible cuidar algunos aspectos psicológicos, entre los que destacan las emociones. Se ha demostrado que las personas que son felices y viven alegremente son menos propensas al desarrollo de enfermedades. El pesimismo, la tristeza o sentirse desgraciadas durante gran parte de su vida puede ocasionar con el tiempo dolencias cardiacas o coronarias. En definitiva, tener una actitud positiva ante la vida, permite vivir más años y ayuda a reforzar el sistema inmunitario.

Por todo esto, es evidente que las emociones influyen en nuestro estado de ánimo general y por lo tanto, en nuestra salud. Las emociones positivas ayudan a resistir dificultades y facilitan la recuperación tras los problemas. Mientras, que las negativas, tales como la hostilidad, la ira, el estrés, la depresión o la tristeza hacen a las personas más vulnerables en casi todos los sentidos.

El pesimismo provoca una salud física más frágil. Por lo tanto, ser optimista es clave para una vida de mayor duración. Además, la impaciencia, irritabilidad u hostilidad, eleva la tensión arterial, aumentando el factor de riesgo cardiovascular. Casi todos los pacientes de cáncer manifiestan altas dosis de estrés, lo que hace sospechar de su relación.

Al mismo tiempo, es bueno controlar los ataques de ira, ya que podrían producir futuras arritmias ventriculares con posteriores paradas cardíacas repentinas. Nuestro consejo es tomarse la vida con más calma. Siempre hay tiempo para todo, la clave es organizarse. Levantarte cada mañana con una sonrisa es lo mejor que puedes hacer para tu salud.