Traumatismos: un problema sanitario a nivel global
Empecemos por el principio, con la definición. La traumatología es una especialidad de la medicina que se encarga del estudio de las lesiones del aparato locomotor. Algunas de las enfermedades más comunes que se engloban dentro de la traumatología son las fracturas y luxaciones de los huesos, las lesiones de ligamentos, tendones y músculos, también los tumores óseos y diversas afecciones de la columna vertebral como la hernia discal y la escoliosis, dos de las más conocidas a nivel mundial.

Todos conocemos personas que se han roto un hueso o han padecido alguna factura o esguince, siendo el de tobillo un clásico dentro de su categoría. La Organización Mundial de la Salud asegura que los traumatismos son una epidemia desatendida en los países en desarrollo y las cifras lo confirman: más de cinco millones de muertes al año, una cifra similar a las ocasionadas por el SIDA, la malaria y la tuberculosis combinados. Por lo tanto la traumatología es una patología seria, muchas veces olvidada o desatendida en relación a la relevancia que tiene entre la población.

El estudio Global burden of disease and risk factors (Carga de morbilidad mundial y factores de riesgo) calculó que los traumatismos constituían en 1990 (muchos años atrás) más del 15% de los problemas de salud en todo el planeta y preveía que la cifra aumentaría hasta el 20% para 2020. Esta tendencia alarmante ha sido verificada como cierta mediante cálculos más recientes.

El problema es que la comunidad mundial de salud pública todavía no ha asumido la importancia de prevenir y tratar las lesiones por traumatismos en los países todavía en pleno desarrollo. La financiación para continuar con las investigaciones es deficiente y no se han asignado recursos suficientes para fortalecer la prestación de servicios médicos de atención primaria o primeros auxilios.

Traumatismos: un problema sanitario a nivel global
Los tratamientos conservadores de la traumatología se basan en: reducciones incruentas, vendajes blandos, colocación de férulas, vendajes de yeso y tracciones blandas o esqueléticas. Pero muchas veces la inmovilización del hueso o tendón no es suficiente para una completa recuperación del paciente y requiere intervención quirúrgica. Los tratamientos quirúrgicos requieren una acción sobre situaciones de mayor gravedad y para ello se emplean: la reducción abierta, agujas de Kirschner, placas y tornillos de osteosíntesis, clavos intramedulares, cementos óseos y prótesis para reemplazos articulares.

Tras cualquier operación traumática es casi imprescindible pasar por un período de rehabilitación donde se fortalezcan los músculos asociados a esa parte de nuestro cuerpo y volver a recuperar la plena movilidad. Personalmente recibí un tratamiento de traumatología en Barcelona con tratamiento quirúrgico concretamente en el codo de mi brazo derecho y me pusieron una aguja de Kirschner, férulas durante cuatro semanas y luego 2 meses intensos de recuperación. Por suerte en España tenemos grandes profesionales y doctores en este ámbito. Pero como hemos comentado, todavía queda mucho trabajo por hacer en otros países.